Tengo amigos informáticos. De esos que vi en fotos en la pantalla de la computadora, quizás en vivo alguna vez en la cámara de la computadora, leí sus mails en la computadora, o chatié por el Messenger de la computadora.
Tener amigos informáticos es complicado. Siempre he tratado que mis amigos informáticos se transformen rápidamente en amigos personificados, o en su defecto en enemigos corpóreos declarados. Pero hay casos en los que esos encuentros se han dilatado y nunca se han dado.
Por otro lado, tengo recientes amigos corpóreos que casi automáticamente se han convertido en informáticos. Con éstos al menos corro con la ventaja de que sé cómo se ven sus dos perfiles, su cara de frente y en movimiento, cómo huelen sus cachetes, el largo de sus dedos, la forma de sus manos, su corte de pelo actualizado, y cómo miran sus ojos. Pero al pasar a ser contactos informáticos el recuerdo verdadero queda estampado como en una foto o unas letras en una pantalla de computadora.
Lo difícil es ser amiga de los meramente informáticos. Uno sabe de las aventuras y desventuras de estos sujetos y les toma cariño. Pero si me cuentan una mala noticia no hay más que escribir unas líneas y quedarse con la sensación tremenda de que me gustaría estar ahí, aunque nunca estuve.
No quiero más tener amigos de los informáticos, ni de los que con el tiempo han pasado a serlo. Es inhumano, como las fucking computadoras.
2 comentarios:
Es inhumano amiga informática, sobretodo los que con el tiempo han pasado a serlo. Una vez más cual figurita repetida identificadísima con su escrito.
Yo conocí a mi novio a través de la informática. Nos hicimos personas luego de chatear unos días.
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